martes, 27 de junio de 2017

Serge Gainsbourg / El canalla definitivo


Serge Gainsbourg
EL CANALLA DEFINITIVO



Cuando se cumplen 25 años de su muerte, una biografía rescata el artista virtuoso y el personaje trágico y decadente.

Joana Rei
7 de enero de 2016


A Serge Gainsbourg uno se lo imagina en un tugurio parisino, con una copa en la mano y un cigarrillo encendido en la otra. Así, siempre. Estaría solo, apoyado en la barra o sentado en la mesa más escondida del bar, con esa mirada de artista atormentado entre volutas de humo y una irresistible nariz. “Era un personaje trágico, solitario, noctámbulo, adicto al alcohol y al tabaco, con una vida de excesos y que vivió en constante frustración. Pero, por encima de todo, era un magnífico compositor, una de las figuras fundamentales de la música francesa del siglo XX”, explica Felipe Cabrerizo, autor de la biografía del artista Gainsbourg: Elefantes Rosas (Expediciones Polares), que sale a la venta el año que se cumplen 25 años de su muerte.

El libro retrata las dos caras del personaje, esa especie de esquizofrenia que siempre gobernó su vida: el artista talentoso y “el sin vergüenza, el provocador, el canalla definitivo”. Nació el 2 de abril de 1928 a las 4:55, junto a su hermana gemela, Liliane. En uno de esos acasos del destino, lo hizo en el Hôtel-Dieu de Île de la Cité “el mismo lugar y la misma hora que tanto frecuentaría años después con la cabeza intoxicada por litros de alcohol y decenas de cigarrillos”.
Serge y Jane Birkin
Víctima de las mofas de sus compañeros 
sobre su aspecto físico, 
Gaisnbourg se retrae definitivamente
Serge y Jane Birkin

Fue un niño tímido y asustadizo, de aspecto frágil, con “ojos somnolientos, párpados caídos, orejas despegadas del cráneo y peinado a tazón”. Nacido en una familia de inmigrantes judíos ucranianos, vivió la persecución antisemita en un París ocupado por los nazis, que le obligó a apartarse del entorno seguro de su hogar.
“Es algo que le marca profundamente. Tiene una familia muy cariñosa, extremadamente volcada con él y que, por su seguridad, decide enviarle a internados”, cuenta Cabrerizo. Allí, solo en plena adolescencia, sin el apoyo familiar, con el estigma de la estrella de David en el pecho, víctima de las mofas de sus compañeros sobre su aspecto físico, Gaisnbourg se retrae definitivamente.
No es especialmente buen estudiante pero le entusiasma la música, la literatura y la poesía y, sobre todo, la pintura. Será esta última la culpable de su frustración vital. Convencido de que no tiene el talento suficiente para dedicarse a ello, es incapaz de enseñar sus trabajos y termina abandonando. “Por más que se esfuerza no termina de encontrar un estilo propio y el perfeccionismo obsesivo con el que trabaja hace que termine destruyendo la mayoría de lienzos”, cuenta la biografía.
En la música, por mucho que su padre -también él pianista- se empeñe en introducirle el gusto por los maestros clásicos, son los temas de moda de la chanson lo que más le emociona. “Cuando tenía diez años mi cantante favorito era Charles Trenet. Estaba enamorado, tenía una auténtica fijación por él”. Aprende a tocar el piano y la guitarra. Se le da bien, pero sigue menospreciando su talento. “Consideraba la música un arte menor, no estaba a la altura de la pintura y por eso nunca se toma en serio como un artista. Vive con una sensación de fracaso constante”, dice Cabrerizo.
Jane Birkin and Serge
Nueva York, 1970
Foto de  Bert Stern

Timidez patológica

A lo largo de su carrera coqueteará también con el cine, como actor primero y director después, como parte de esa huida en busca de algo mayor que la música. "Es otra de sus revanchas, parte de ese empeño en demostrarse a si mismo que puede hacer algo más que la música", explica el autor. Sumará fracasos, pero el mismo convencimiento que le hace abandonar la pintura nada más empezar es el que le hace insistir en el cine y en la música pese a las críticas.
Físicamente lo recuerdo como un tipo encorvado y con el pecho hundido. Melancólico, completamente introvertido
"Dirigirá cuatro películas, todas ellas sin éxito alguno, condenadas a no exibirse. Pero realmente eran muy interesantes, por los temas que trataban, la crudeza del argumento y fueron apreciadas por cineastas como Truffaut", cuenta Cabrerizo. Sería en la música donde mejor se desarrollaría, pese a lo mucho que la despreciaba. "Nunca se lo tomó muy en serio, les llamaba sus pequeñas cancioncitas".  
Con 18 años, su timidez es casi patológica. Sus amigos de entonces le recuerdan como huidizo y acomplejado. “Físicamente lo recuerdo como un tipo encorvado y con el pecho hundido. Melancólico, completamente introvertido. No era fácil arrancarle tres palabras. No hablaba nada, no contaba sus angustias pero éstas eran muy evidentes”, dice uno de ellos en la biografía. “Me dijo que un día se haría pegar las orejas y se reharía la nariz. Con las chicas no se atrevía a hablar.”, cuenta otro.


Era un universo de hombres. Decíamos guarradas, rasgueábamos la guitarra, cantábamos paridas y nos íbamos de putas
Brigitte Bardot y Serge Gainsbourg

Ya entonces Gainsbourg fumaba demasiado. “Llegó a fumar cuatro cajetillas diarias”, señala Cabrerizo. “ Comencé a los trece años (…) Me los fumaba hasta que me quemaban los dedos. El tabaco es mi compañero más antiguo”, dice Gainsbourg en la biografía. Su físico le salvó de la guerra de Indochina, ya que los médicos no le consideraron apto, pero no de cumplir un año de servicio militar.
“Era un universo de hombres. Decíamos guarradas, rasgueábamos la guitarra, cantábamos paridas y nos íbamos de putas”. Para ocultar su timidez y conseguir alguna camaradería con sus compañeros se entrega al alcohol. “Volvió de la mili como un alcohólico y no conseguiría desprenderse de su adicción hasta el fin de sus días”, cuenta el escritor.

Serge Gainsbourg y Jane Birkin

Mujeriego y provocador

Cuando regresa, en 1949, se casa con Elizabeth Lévitzky, con la que mantenía una relación desde hace dos años. Dos años mayor que él, “fría y distante, de enormes ojos y tan hermosa y sofisticada como para ejercer de modelo en diversas casas de moda”. El acomplejado Gainsbourg, incapaz de acercarse al sexo femenino, empezaba a darse cuenta del poder de atracción que ejercía sobre mujeres extremadamente guapas.
Su mejor jefe de prensa fue el Papa, al criticar la canción en 'L'Osservatore Romano' y al prohibirla
“Para él es como una revancha. Estuvo tantos años retraído, inseguro, sin atreverse a nada, que el darse cuenta de que esas mujeres se enamoran de él, le desean y le quieren es como una revancha”, explica Cabrerizo. Se lanza a la caza de mujeres y sus sucesivas infidelidades terminan con su matrimonio.
Por su cama pasaron mujeres como Brigitte Bardot y Jane Birkin, 20 años menor que él, con la que mantuvo una larga relación. Suyos son los jadeos en la célebre Je t'aime… Moi non plus, canción prohibida en medio mundo por su contenido sexual. “Diría que su mejor jefe de prensa fue el Papa, al criticar la canción en el L'Osservatore Romano y al prohibirla”, recuerda Cabrerizo. También en el ámbito de las relaciones, el autor considera que “el personaje se ha comido a la persona”.



“Se esforzó tanto por ser un crápula que le ha salpicado en todos los ámbitos de su vida. Pero la verdad es que aunque las relaciones se rompían y los finales eran siempre tortuosos y complicados, ninguna de ellas jamás ha hablado mal de él. En lo personal era amable y delicado. Incluso Bardot, con la que mantuvo una relación muy intensa, de apenas unos meses, fue la primera en hablar tras su muerte y le hizo una declaración de amor. Y con Birkin, mantuvo una buena relación tras su abandono. Sigue componiendo para ella, y guardándole las mejores canciones”, analiza el escritor.
Gainsbourg no había pensado nunca en interpretar sus canciones hasta que conoció a Boris Vian. “En los años 50, acostumbrados a las voces bonitas y amables, Vian rompía con la norma. Su timbre no era particularmente agraciado, su presencia era agresiva y la importancia recae totalmente sobre las letras. Se da cuenta de que él puede hacer algo parecido”. “Gracias a Vian comprendí que la canción podía no ser sólo un medio de expresión menor, sino un vehículo a través del cual explotar mi potencial agresivo”, dice Gainsbourg en el libro.
Tiene pánico escénico. Se va de gira con Juliette Gréco, como telonero y se fue en mitad de la gira
Se lanza pero el camino es difícil, recibe criticas, el público le abuchea, sus álbumes no son bien recibidos por la crítica, pese a los esfuerzos de Vian. “Tiene pánico escénico. Se va de gira con Juliette Gréco, como telonero y se fue en mitad de la gira. No era capaz de seguir. Regresaría a los escenarios en los 80, cuando ya era una estrella”, recuerda el autor.
Sus primeros discos son de un jazz puro, arriesgado, moderno, que la crítica rechaza sin piedad. El éxito y el reconocimiento llegarían con Pouppé de cire, pouppé de son, la canción con la que France Gall gana Eurovisión en 1965. “Es un éxito mundial y todo cambia para él. Aunque no sin una dosis de frustración, ya que deja el jazz que adoraba para un estilo más popular”.



Se sumerge en el pop, el rock, el ye-ye, el funk y hasta el reaggae. “Cogía los géneros que ya existían y les daba un giro más, los enriquecía, los hacía más complejos con sus arreglos barrocos”. En 1979, un nuevo escándalo le reconcilia con su público. Gainsbourg viaja a Jamaica para grabar un disco y en la maleta lleva una versión del himno francés en reaggae, al que llama Aux armes et caetera. La adaptación de Le Marselleise es un escándalo. “Juega a provocar sin calcular muy bien el riesgo. En Inglaterra acababa de salir el God save the Queen de los Sex Pistols y su intención es clara. Él sabe que va a provocar a la gente, pero creo que nunca se imaginó la dimensión que llegaría a tener”, cuenta el escritor.

Éxito y decadencia

Las críticas son mordaces, violentas. Michel Droit, periodista de derechas, publica en Le Figaro la más agresiva de todas, que va mucho más allá de la crítica musical: “En este terreno del antisemitismo todos sabemos que si existen los propagadores existen también, por desgracia, sus provocadores. (…) Serge Gainsbourg acaba de situarse —inconscientemente, quiero creer— en esta última categoría”, se leía en sus páginas. Pero Gainsbourg se acababa de convertir en un ídolo para toda una generación. “Sin nunca haberse posicionado políticamente, se transformó en la figura de la contracultura francesa, de su generación punk. Fue un éxito rotundo que recogió la radio y la prensa en plena ebullición”, analiza Cabrerizo.



Por fin había alcanzado el estatus de estrella. La fama, que tanto había perseguido, llegaba. Era un ídolo, un icono. ¿Y ahora qué? “Lo que hace es generarle más frustración”, cuenta Felipe Cabrerizo. "La fama que le ha proporcionado Aux armes et caetera le resulta difícil de asumir, pero al mismo tiempo es una droga de gran intensidad de la que no quiere prescindir cueste lo que cueste. (…) Su tradicional dulzura y amabilidad están desapareciendo, enterradas por un ego que comienza a desbordarse y por una seguridad en sí mismo que se traduce con frecuencia en arrogancia”, dice en la biografía.
Su relación con Jane Birkin empieza a deteriorarse. Sus adicciones le raptan, vive en un ciclo vicioso de alcohol, tabaco y salidas nocturnas. Llega a casa a horas intempestivas, borracho e intratable. De Gainsbourg ha pasado definitivamente a Gainsbarre: el gamberro, el crápula, el canalla. En 1981, Jane lo abandona.
Se aboca a una vida solitaria, decadente, el consumo de alcohol dispara y los años se suceden en una colección de sustos
Encuentra refugio en Bambou, una chica de 21 años, adicta a la heroína. con la que tiene una relación tormentosa “llena de discusiones, peleas, insultos y golpes”. Pero los últimos 10 años de su vida transcurren en un proceso de autodestrucción. “Se aboca a una vida solitaria, decadente, el consumo de alcohol dispara y los años se suceden en una colección de sustos, ingresos en el hospital… su último año de vida es el de una persona moribunda”.
Gainsbourg moriría el 2 de marzo de 1991, por crisis cardíaca. Francia y el mundo de la música perdía uno de sus referentes. “Su mayor herencia son sus letras de una complejidad sin precedentes”, cuenta Cabrerizo. “Con temas nuevos, términos en inglés, la introducción de nuevas sonoridades, un vocabulario rico, los dobles sentidos… Era un alquimista de las palabras”.

Serge Gainsbourg y Jane Birkin, en 1972.



Lou Doillon / La hija de Jane Birkin

Lou Doillon
Photo Julia Champeau
Lou Doillon
LA HIJA DE JANE BIRKIN

Lou Doillon
Foto Julia Champeau



Jane Birkin / Desnuda III


Jane Birkin
DESNUDA III


lunes, 26 de junio de 2017

Serge Gainsbourg / Jane Birkin / Je suis venu te dire

Jane BIRKIN 
Je Suis Venu Te Dire Que Je M'En Vais

  Serge Gainsbourg

BIOGRAFÍA

Jane Birkin 

Je suis venu te dire...

15 octubre, 2008



"Je suis venu te dire que je m’en vais"

Esta frase, sublime e inequívoca, es el titulo de una canción que escribió y cantó Serge Gainsbourg, canalla de profesión y genio de la provocación.

“He venido a decirte que me voy” es la cosa más sencilla y más difícil que una persona puede decir a otra… Si todos lo hiciéramos cantando como Serge, quizás las cosas no serían tan tristes, aunque en esta canción, se pueden oír de fondo y de coro los llantos ahogados de la preciosa Jane Birkin. Bueno, tampoco era para tanto. En otra canción, anterior a esta, mientras Serge cantaba, Jane se moría de gusto simulando un orgasmo.
Jane Birkin


En esta vida perra que nos ha tocado, no hay nada seguro. Y después, esta la muerte, segurísima ella. Y, hasta que se demuestre lo contrario, luego no hay nada.

En el amor que nos toca, pasa algo parecido. El amor nace, se muere y después no hay nada. Punto final. Fin de la historia. Que te vaya bonito.
Jane Birkin


Por nuestra condición y por miedo, no nos gusta la muerte, no queremos hablar de ella, no nos gusta pensar en ella y maldita sea, no queremos morir.

Tampoco nos gusta separarnos, divorciarnos, cortar el rollo o simplemente dejar señal de vida. Pero si hay que morir, también hay que dejar que el amor se muera.

Para volver a la canción y a su historia, se han amado, han dejado de quererse y se despiden. Corto, claro y limpio.

Jane Birkin y Serge Gainsbourg



LA MÚSICA DE GAINSBOURG

La música de Gainsbourg ha sido frecuentemente analizada y reutilizada por otros artistas, tanto franceses, por ejemplo MC Solaar en Nouveau Western, como internacionales, como Massive Attack en su Karmacoma (Portishead experience) o Jennifer Charles, de Elysian Fields, que retoma Les Amours Perdues, en un álbum de versiones de Gainsbourg). El álbum « Monsieur Gainsbourg revisited » aparecido en marzo de 2006, reagrupa 14 adaptaciones inglesas realizadas por Boris Bergman y notablemente interpretadas por Franz Ferdinand, Portishead, Jarvis Cocker, Kid Loco, Gonzales, Feist y Tricky, entre otros. Tanto es así que, incluso, mantiene concomitancias con cantautores españoles como Aute.
Por otro lado, Serge Gainsbourg ha impreso su marca en sus textos. Con un estilo poético, no duda a producir rimas complejas (Comment te dire adieu). Ávido de los juegos de palabras, utiliza a menudo el doble sentido. Las alusiones eróticas son más frecuentes cuanto más avanza su carrera. Algunas de sus canciones se recuerdan por su carácter provocador, como las alusiones a la felación en Les Sucettes, que provocaban la conmoción en la boca de una France Gall de apenas dieciocho años. Más tarde, Gall dirá que no entendió el doble sentido del texto hasta años después de haberla cantado.  Más tarde será Jane Birkin simulando un orgasmo en Je t'aime, moi non plus, gran hit mundial. Gainsbourg flirtea con el tabú del incesto en compañía de su hija, la frágil Charlotte Gainsbourg: durante los 80, acompaña a su padre en el dúo Lemon Incest, evocador título que suscitará numerosas críticas. Gainsbarre llegará a la cumbre de la provocación erótica con el gran éxito Love on the beat: auténtico poema pornográfico, cuyo fondo sonoro está constituido por los gritos orgásmicos de Bambou, grabados sin que ella lo supiera. La orquestación está bañada de un funk frío y los coros llenan la pieza de unas voces andróginas y conmovedoras.
WIKIPEDIA 


DE OTROS MUNDOS




Serge Gainsbourg y sus amigas


Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot

Serge Gainsbourg y sus amigas

Las reediciones nos recuerdan que la obra del francés es un pozo sin fondo


DIEGO A. MANRIQUE

21 ABR 2016 - 03:26 COT



Ya saben que, coincidiendo con los 25 años de su muerte, se ha publicado la primera biografía española sobre el músico y cineasta francés: la excelente Gainsbourg: elefantes rosas (Expediciones Polares), de Felipe Cabrerizo. En su país, ha salido una avalancha de libros y recopilaciones discográficas que nos invitan a explorar su obra de nuevo, con ojos frescos.


Ahora ocupando cinco discos, la reedición ampliada de Le cinema de Serge Gainsbourg recuerda la variedad de su paleta sonora y la generosidad con que plantaba canciones espléndidas en películas menores. Entre los inéditos de la caja, se recupera el tema principal de Strip tease, cantado por la protagonista, Nico…¡tres o cuatro años antes de que grabara The Velvet Underground & Nico!
Otro recopilatorio, London-Paris, muestra cómo inventaba soluciones inesperadas gracias a los eficientes músicos de estudio británicos. También se ha relanzado laIntegrale, con sus diecisiete discos de estudio más muestras de sus labores cinematográficas y sus apariciones en radio y TV.
Efectivamente: tenemos la sensación de que Gainsbourg es un pozo sin fondo. Así que vamos a acotar: este programa se centra en canciones que escribió para novias, amigas e incluso su hija Charlotte. Disfruten y paladeen.


(Por favor, descargue para oír las canciones)





  1. JANE BIRKIN Yesterday, yes a day (1977)
  2. SERGE GAINSBOURG Goodbye Emmanuelle (1978)
  3. CATHERINE DENEUVE / SERGE GAINSBOURG Dieu fumeur des havanes (1980)
  4. SERGE GAINSBOURG Zanzibar (1977)
  5. FRANÇOISE HARDY L’amour en privé (1973)
  6. SERGE GAINSBOURG Initials B. B. (1968)
  7. BRIGITTE BARDOT / SERGE GAINSBOURG Bonnie & Clyde (1978)
  8. SERGE GAINSBOURG 69 année erotique (1969)
  9. SERGE GAINSBOURG Cannabis (1970)
  10. NICO Strip-tease (1963)
  11. ANNA KARINA La noyée (1973)
  12. CHARLOTTE GAINSBOURG/ SERGE GAINSBOURG Charlotte for ever (1986)
  13. SERGE GAINSBOURG Sea, sex and sun (1978)






Elza Soares / “El mundo dice que soy fuerte, empiezo a creer que lo soy”

Elza Soares
Elza Soares

“El mundo dice que soy fuerte, 

empiezo a creer que lo soy”

Elza Soares tiene más de 60 años de carrera y una vida de película: criada en la favela, madre a los 13 años y viuda a los 18


MARÍA MARTÍN
Río de Janeiro 29 OCT 2015 - 17:49 COT





La cantante brasileña Elza Soares. STÈPHANE MUNNIER

"Tú. Tú. Trátame de tú". A los 78 años, Elza Soares, una de las cantantes más reconocidas de Brasil, rechaza las fórmulas de cortesía propias de su edad. Tiene más de 60 años de carrera y una vida de película: criada en la favela, madre a los 13 años y viuda a los 18, se casó con Garrincha, estrella del fútbol brasileño, y ha visto morir a cinco de sus nueve hijos. Ahora se recupera de varias operaciones de columna, pero se niega a rendirse: acaba de lanzar A mulher do fim do mundo (La mujer del fin del mundo), su primer disco de canciones inéditas, en el que canta sobre sexo, violencia y discriminación al ritmo de samba, rock y rap. Además, el padre de la cantante británica Amy Winehouse —fallecida en 2011 por intoxicación etílica— la ha invitado a la gira promocional que hará en Brasil en noviembre.

Frank Sinatra / El hombre que amaba a las mujeres




Frank Sinatra

Frank Sinatra
EL HOMBRE QUE AMABA A LAS MUJERES
El actor y cantante Frank Sinatra fue un mujeriego impenitente que tuvo cuatro esposas, dos de ellas – Ava Gardner y Mia Farrow – actrices famosas, además de sonados romances con otras grandes damas de Hollywood.
La primera esposa de Sinatra, Nancy Barbato, era su novia de toda la vida, la que le acompañaba cuando era sólo un joven vocalista de Hoboken (Nueva Jersey) que intentaba abrirse camino en el mundo de la canción. Se casaron en 1939 y tuvieron tres hijos, Nancy, Franklin Wayne (Frank) y Christine (Tina). Los tres intentaron seguir los pasos de su padre, pero sólo Nancy conoció un poco de gloria después después de lanzar a dúo con su famoso progenitor el superéxito “Something stupid”.